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  • Economía

¿Qué tan libres somos en realidad?

Pipol, entrevistamos al premio nobel de Economía Joseph Stiglitz y reflexionamos un montón sobre qué tan libres somos.

Autora: Eloísa Fagua Lozano

21 de agosto de 2025

Venga, ¿ustedes han escuchado que a la gente le va bien porque tomó buenas decisiones? ¿Y qué tal que haya sido más bien porque tenía buenas oportunidades?

Contexto.

La libertad es una de las cosas por la que sacamos pecho. Creemos que vivimos en un tiempo de libertad sin precedentes: de pensar, de movernos, de opinar, de vernos como queramos, pero eso no es así en la práctica. 

A muuuy grandes rasgos hay 2 ideas de libertad. Una es que somos libres si no nos ponen restricciones y podemos hacer lo que se nos dé la gana, mientras no jodamos a nadie. Y la otra idea dice que no somos realmente libres si nos limita cómo sea nuestra vida. Por ejemplo, todo el mundo es libre de estudiar, pero ¿qué pasa si no tiene la plata para hacerlo? ¿O no tuvo una buena educación para tener una beca? 

Pues en teoría tiene libertad de estudiar, pero en la práctica no. Es decir, no es que tomaron pésimas decisiones, sino que no tenían opciones. Y esto se ve en toooodo, según Joseph Stiglitz, ganador del premio Nobel de economía en 2001, a quien entrevistamos en pleno Festival Gabo, en Bogotá, hace unas semanas.

¿Cómo así?

Un ejemplo podrían ser las redes sociales. Tenemos la libertad de crear una cuenta y publicar. Pero hay unas “reglas” de convivencia para limitar el contenido que dañe a otros y las redes sociales las dominan unos pocos que cambian sus algoritmos, con poca transparencia, para definir sobre qué se habla, qué se mueve y cómo. Entonces, ¿seguimos siendo libres de expresarnos, incluso bajo el respeto, en redes? 

Eso es una libertad ficticia: tenemos el derecho a hacerlo, pero en la práctica no están las condiciones porque depende de quienes tienen el poder. 

¿Qué tiene que ver con la economía?

Stiglitz explica que la economía clásica dice que toda la gente que participa en el mercado tiene información perfecta (o simétrica). Es decir, sabe cuál es el precio de las cosas, su calidad, entiende lo que está firmando y nadie tenía ventaja. 

Pero esto casi nunca es cierto y es más normal que la gente no tenga información 1A, sino que haya asimetría. Y justamente lo que Stiglitz y otros dos economistas probaron (y por lo que ganaron el Nobel en 2001) es que esto cambia mucho el mercado y cómo las personas se comportan. Por ejemplo, si usted firma un contrato pa’ un préstamo pero no entiende bien la famosa letra chiquita… Hay una asimetría de la información y usted no fue realmente libre firmando eso.

Stiglitz explica que por esto es necesario que se limiten un poco ciertas libertades pa’ permitir otras. Por ejemplo, la luz roja de un semáforo está limitando la libertad de pasarse un cruce cuando quiera, pero si no estuviera el semáforo, la libertad de circulación se afectaría, e incluso la libertad de vivir, si atropella a alguien.

Mejor dicho, si la libertad depende de capacidades reales, toca crear condiciones para que la gente pueda elegir de verdad. Por ejemplo, educación y salud asequible y de calidad. Si uno no puede pagar sus estudios o un tratamiento médico, la “libertad” de progresar es una ficción.

Aquí pueden ver la entrevista con el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz.

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