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¿Qué pasó con las donaciones que recibió la primera dama?

Hay más preguntas que respuestas sobre la plata que recibió la fundación de Ana Lucía Pineda, la nueva primera dama de Colombia, para atender la emergencia tras el terremoto.

Autora: Paula Bedoya

30 de octubre de 2026

Tras el terremoto, la primera dama Ana Lucía Pineda, inició la campaña “Colombia, un solo corazón”, pa’ recoger donaciones a través de tres cuentas: la del Banco de Alimentos de Colombia (ABACO), la del Minuto de Dios y la de la Fundación Colombia Luz y Sonrisas.

Esta última fue registrada por la primera dama en la Cámara de Comercio de Barranquilla el 7 de julio de este año.

¿Cuál es el problema?

Medios como cuestión pública cuestionaron que hasta el 20 de agosto, la fundación no había dicho ni pío de cómo iban a manejar esa plata y el 17 de octubre Pineda le dio una entrevista a Vicky Dávila para “rendir cuentas”.

Aunque, según ella, lo hacía de querida porque no era su obligación decir qué pasaba con esa plata y aseguró que las preguntas eran una campaña de desprestigio de la izquierda que buscaban afectar a su esposo Abelardo.

Ahora sí, los puntos clave.

Primero. ¿La primera dama debe rendir cuentas sobre la plata donada?

Según gente abogada tributaria y comercial que consultamos, no. Lo que pasa es que una fundación es una entidad sin ánimo de lucro, o sea que no reparte ganancias entre quienes la crean y se dedica a labores sociales, como educación, salud o cultura. Como es una organización privada, y no maneja recursos públicos, no es que deba hacer una “rendición de cuentas”.

Peeeero, la fundación de Pineda está inscrita en el Régimen Tributario Especial, lo que le da ciertos beneficios (como no pagar impuesto de renta y quienes donan también tienen descuentos ahí), por hacer actividades que benefician a la sociedad. Pero también le exige mostrar que el beneficio es real y que reinvierte la plata que recibe en proyectos sociales.

Esa verificación la debe hacer la Dian y la fundación también debería entregar info’ a la pipol que donó, según los términos que aceptó cada persona antes de entregar la plata o las cosas en especie.

Según David Sotomonte, abogado del Externado y especialista en Derecho de los Negocios, aunque la primera dama sea una figura pública, no significa que todo lo que haga deba ser juzgado por el derecho público. La cosa sería diferente si manejara recursos públicos, y la fundación dice que no recibió ninguno.

Pero las preguntas no solo son legales.

Una de las principales críticas que ha recibido la fundación, es que tuvo tantas donaciones por la cercanía con el presidente y por grupos económicos que lo han apoyado desde campaña, como los Gilinski (dueños de Nutresa, la revista Semana y otros negocios).

Por eso, y porque gobiernos como el de Estados Unidos anunciaron donaciones, Alejandro Ocampo, senador del Pacto Histórico, ha dicho que sí deberían rendir cuentas a toda la ciudadanía.

Segundo. ¿Cuánta plata recogió?

La semana pasada, la fundación publicó un informe de gestión con datos hasta el 16 de octubre que dice que recibieron, administraron y canalizaron $54.589 millones y que todo son aportes de privados.

El 81% de esa plata, unos $44.000 millones, vienen de la familia caleña Gilinski. Pero a petición de la familia, esa plata solo puede usarse para reconstruir colegios y centros de salud en Cali. Entonces pa’l resto del país quedan unos $10.400 millones.

Tercero. ¿Pa’ que alcanzan las donaciones?

Según el informe, y la info’ publicada en su página, la fundación trabajó en dos fases. La primera fue la atención de la emergencia con más de 1.250 voluntarios y más de 30 centros de acopio, ahí llevaron 5.652 toneladas de ayuda a 80 municipios. Pero no dicen cuánto costó esa fase.

La segunda fase es de reconstrucción. Lo más concreto que tienen es que en Cali van a reconstruir 3 colegios, 1 hospital, 1 centro de salud y el Instituto para Niños Ciegos y Sordos.

Hasta octubre solo habían hecho visitas y diagnósticos y tienen pensado tener listos los diseños el 6 de noviembre. Pero solo uno de los proyectos tiene un presupuesto asignado.

Uno de los problemas es que para esas seis obras hay unos $44.000 millones (la plata que Gilinski dijo que solo podían utilizar en Cali), pero la fundación sólo ha recibido $54.500 y solo estos 6 proyectos costarían $64.988 millones. O sea esas cuentas no cierran.

En vivienda, el informe plantea hacer 35 viviendas nuevas, la mayoría en Quibdó y 2 mejoramientos de vivienda. Aunque es un avance, la Unidad de Gestión del Riesgo hasta el 10 de octubre, contaba 36.478 viviendas destruidas en el país y 207 mil con daños.

Cuarto. El papel de las alianzas.

En toda la campaña, la primera dama ha sido enfática en que está haciendo alianzas para lograr ayudar más.

En el caso de Cali se alió con la Fundación Solidaridad por Colombia. Buscamos en la página de la Fundación Solidaridad pero aún no tienen información disponible sobre esta alianza y la fase de reconstrucción.

En su instagram publicaron un post el 11 de octubre, pero sin datos concretos sobre en qué etapa de la reconstrucción van junto a Colombia Luz y Sonrisas (la fundación de la primera dama).

En vivienda, la fundación tiene cuatro aliados. Entre ellos, el Minuto de Dios con los que harán 27 casas en la urbanización Tierra Nueva, en Quibdó, que arrancó el 21 de septiembre.

El Minuto de Dios solo reportó información hasta el 26 de agosto en su página y los demás aliados tampoco han actualizado mucho.

En la página de la fundación de Ana Lucía Pineda dicen que las fechas de cada hito se publicarán, pero todavía no están disponibles para consultar.

Quinto. Las fundaciones sí podrían ser más transparentes.

Según Andrés Felipe Agudelo, abogado, contador y especialista en derecho tributario, la ley ya le exige cierta transparencia a las fundaciones.

Según el artículo 364-1 del Estatuto Tributario, quienes estén en el Regimen Tributario, deben reportar qué hace la fundación, cuál es su patrimonio, qué donaciones ha recibido y cuánto le paga a su equipo.

Pero se podría ser un poco más transparentes, por ejemplo, dando detalles de qué proyecto financia cada donación. Además, sería bueno que antes de que llegue la Dian, la fundación explique cuánto recibió, cuánto gastó y cuánto le queda. Que se sepa quién decide en qué se invierten los recursos. Y que se cuenten los resultados concretos.

En resumen, no hay evidencia de que la fundación haya hecho algo ilegal: está en el Régimen de Tributación Especial y solo le debe cuentas a la DIAN y a sus donantes.

Pero esto sí abre muchas preguntas. Como, por ejemplo, en este tipo de coyunturas nacionales por el terremoto, qué tan transparentes deberían ser las fundaciones con el público. También hay varias dudas con el fondo milagro, pero ese es otro tema.

Sobre la autora

Paula Bedoya
Paula Bedoya

Periodista de datos

Politóloga de la Universidad Nacional con énfasis en Políticas Públicas. Me gusta entender el mundo a través de los datos y compartirlo a través de historias.

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