
Periodista de datos
Politóloga de la Universidad Nacional con énfasis en Políticas Públicas. Me gusta entender el mundo a través de los datos y compartirlo a través de historias.

Economía
Cambio climático
En Colombia hay escasez de gas natural desde 2025, pero con el verano que se viene la situación se pone más crítica y podríamos pender de un hilo para no apagarnos.
Autora: Paula Bedoya
03 de noviembre de 2026
*Este blog hace parte de nuestra alianza pedagógica con la pipol de Celsia.
Antes de empezar, es importante un pequeño contexto: en Colombia, en temporadas de lluvia o un verano normal, la mayoría de la energía eléctrica se genera con agua, con las hidroeléctricas. Por eso, cada que hay sequías como las que ocasiona el Fenómeno de El Niño se habla de impactos directos en la generación de energía, en posibles aumentos en el costo de la factura de la luz, entre otras cosas.
Con lo del gas y El Niño se juntan dos problemas al mismo tiempo:
Es decir, justo cuando más gas necesitamos, menos disponibilidad del recurso nacional tenemos. Técnicamente, esto es un choque de oferta y demanda simultáneo.
Ya lo mencionábamos al inicio, pero aquí lo desarrollamos. En Colombia, entre el 60% y el 70% de la energía se genera con agua. El resto viene de otras fuentes, como las termoeléctricas, plantas que queman gas natural, carbón u otros combustibles.
Cuando hay sequía, como hay menos lluvias la capacidad de las hidroeléctricas baja y entran las térmicas para aportar confiabilidad al sistema porque su energía no depende del clima. Por ejemplo, en la sequía fuerte de finales de 2023 e inicios de 2024, para que el país siguiera con energía, las térmicas debieron utilizar casi el 50% del gas del país, según Andeg, el gremio de generadoras.
Este año vamos por el mismo camino. Según cálculos con datos de XM, cerca del 30% de la energía que consumimos en Colombia viene de las plantas térmicas, y en las últimas semanas es del orden del 40%.
Sí, porque el Ideam y el MinAmbiente ya confirmaron que estamos en un Fenómeno de ENiño, lo que significa menos lluvias y más calor.
Y el calor hace que consumamos más energía, porque quién sobrevive sin ventilador o aire acondicionado. El panorama es el siguiente:
Desde diciembre de 2024 estamos mal de gas natural porque los campos existentes ya no rinden igual, su producción ha venido bajando y ha caído la exploración de campos nuevos. Aunque se descubrió un pozo grande en el Caribe (Sirius-2), solo estaría listo hacia 2030, según Ecopetrol.
Lo que hemos hecho desde el 2025 es traer gas de afuera. Hoy, cerca del 31% del gas que consumimos es importado y, según gente experta como Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, podría llegar al 40% a finales de año.
Lo malo de eso es que importarlo sale más caro por los precios internacionales y por el transporte. Además de lo caro, si dependemos tanto del gas extranjero estamos a merced de que cualquier cosa que pase afuera nos pueda afectar, como la guerra de Irán y esto tiene el precio del gas en el mundo mucho más costoso.
El país solo tiene una planta regasificadora: SPEC, en Cartagena, que puede importar hasta 475 millones de pies cúbicos de gas al día (así se mide el gas). Esta planta es la "puerta de entrada" del gas extranjero que viene en barcos. Este llega como gas licuado y en la planta se convierte otra vez en gas pa' meterlo a los gasoductos, entonces, si a SPEC le pasa algo, todo el sistema lo siente.
La primera alerta fue a finales de septiembre, el Gobierno declaró un racionamiento de gas por una falla y mantenimientos en SPEC. Mientras duraron los arreglos (hasta el 1 de octubre), la planta entregó cerca de 400 millones de pies cúbicos diarios, un 15% menos de lo normal. Cosas como esas ponen en riesgo la luz del país.
La segunda alerta fue el 26 de octubre de 2026 porque hubo otro problema con la regasificadora, lo que hizo que se declarara nuevamente un racionamiento de gas natural de entre siete y ocho días, mientras se terminaban las reparaciones.
Cuando el gas no alcanza, toca priorizar quién puede recibirlo. Y en el último racionamiento por la falla de SPEC, el Ministerio lo ordenó así:
La buena noticia es que probablemente en su casa no lo sentiría tanto. La mala es que las fábricas e industrias sí, y eso termina afectando la economía.
Ojo con otro detalle: como las térmicas no se consideran demanda esencial, cuando no hay gas nacional les toca conseguir su propio gas extranjero. Y algunas ya se pasaron a combustibles líquidos para funcionar como el diésel, que es más costoso y más contaminante.
El Gobierno propuso medidas como descuentos pa' quienes ahorren energía, pagos a empresas del sector que tienen deudas y adelantar la entrada de las térmicas. Según gente experta, estas medidas ayudan a evitar un apagón en lo que resta del año, aunque la ministra de Minas y Energía reconoció que no son sostenibles en el mediano plazo.
En el tema del gas, hay una esperanza en el corto plazo: dos nuevas plantas regasificadoras:
Aunque ninguna de las dos alcanza a ayudarnos de junio a noviembre de 2026, por lo que seguimos vulnerables, podría ayudar a que las plantas térmicas logren entregar el 100% de su energía en el próximo año.
No podemos controlar el clima ni que haya gas disponible, pero sí el consumo:
Ahorrar energía le ayuda al bolsillo, al sistema eléctrico y al ambiente.
Si quiere seguir entendiendo cómo funciona la energía que llega a su casa y cómo prepararse pa' El Niño, pille los otros blogs de Celsia.

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