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Economía
¿Qué necesita el sector eléctrico de Colombia en los próximos años?
Colombia necesita más energía, crear normas claras para la inversión y resolver líos pendientes. Aquí le contamos los retos del sector eléctrico pa’ los próximos años.
Autora: Paula Bedoya
03 de septiembre de 2026
Colombia lleva 32 años sin apagones. Aunque es una gran noticia y muestra lo bien que ha funcionado el sector, en los últimos años han aparecido retos y alertas sobre que el país podría tener déficit de energía.
Aquí los 3 retos que tiene el país para tener luz sin riesgos de apagones.
1. Colombia necesita más energía firme
Con el crecimiento del país, el uso de tecnologías como la IA y la transformación del transporte a uno más eléctrico, el país necesita cada vez más energía. Pero no puede ser cualquier energía, la idea es que sea “en firme”, es decir, esa que está disponible incluso en un periodo crítico de sequía.
Según datos de XM, la administradora del sector eléctrico de Colombia, en 2025 faltó el 1,6% de esa energía en firme requerida, y la proyección para 2027 es que ese déficit sea de hasta el 6,4%. Aunque parece una cifra pequeña, esto puede afectarnos bastante. Para entenderlo con un ejemplo: en épocas de sequía tendríamos que apagar todo el Valle del Cauca sin su capital o las ciudades de Cali y Yumbo juntas.
¿Por qué pasa esto?
Porque algunos proyectos de generación, es decir, las plantas con las que se genera energía (solares, eólicas, termoeléctricas, hidroeléctricas, entre otras) no han podido arrancar a tiempo por distintos factores y por lo tanto no están entregando la energía que prometieron.
Las demoras se han presentado, sobre todo, en los trámites para sacar los permisos ambientales y por el relacionamiento con las comunidades. Pero hay otro punto importante: la red. Como Colombia tiene un Sistema Interconectado de Energía (SIN), todos los proyectos que hagan parte de este se deben conectar a unas líneas de transmisión que garantizan que la energía que se genera en el Valle del Cauca, por ejemplo, se pueda usar en Cundinamarca.
El rollo es que las “autopistas”, redes de transmisión, por las que debe viajar esa energía se están quedando cortas. Eso hace que aunque la generación esté lista, muchas veces la infraestructura de transmisión no lo esté.
Un ejemplo: en Bogotá hay proyectos de líneas de transmisión que se han retrasado hasta 10 años (las líneas Sogamoso-Norte y Norte-Nueva Esperanza). Eso hace que una ciudad completa sea más vulnerable a tener un apagón.
Entonces, la solución no es solo generar más energía. Colombia necesita meterle también la ficha a los proyectos de transmisión que, según XM, a diciembre de 2025 el 55% estaba retrasado con demoras de hasta 13 años.
Pa’ destrabar esos procesos se necesita agilidad en los trámites y mayor inversión. Según expertos del sector, para eso es clave invertir cerca del 1,5% del PIB anual durante una década en generación y transporte de energía.
Ahí el Estado tiene que poner su parte (facilitar los trámites), pero también necesita atraer inversión privada con mecanismos como las subastas por confiabilidad, que garantizan que habrá energía disponible cuando más se necesite y con reglas claras y estables.
Pero OJO, tampoco se trata solo de generar más: hay que consumir mejor. Desde los hogares y las empresas hay que pensar en cómo podemos hacer un consumo de energía más eficiente, aprovechar la iluminación y ventilación natural, y en caso de usar aires acondicionados, mantenerlos en temperaturas no tan bajas, así no se consume tanta energía.
2. La Costa Caribe, entre la deuda y la falta de infraestructura
El segundo reto es lo que pasa en la región Caribe. Esta es una de las zonas con mayor crecimiento en demanda de energía del país, pero también tiene problemas más graves: empresas endeudadas, conexiones ilegales y una baja inversión en infraestructura que deteriora el servicio.
El cuento es largo, pero aquí un mini resumen.
¿Qué pasó en la Costa?
En 2017, el gobierno intervino Electricaribe, la empresa de energía de la región Caribe, por deudas y mala calidad en el servicio. Eso terminó en que en 2020 se crearan dos empresas para reemplazarla: Air-e y Afinia, pero las cosas no han mejorado.
Eso llevó a que en septiembre de 2024, el gobierno interviniera Air-e, una de las dos empresas que heredaron los problemas de Electricaribe. Para ese momento Air-e debía más de $530 mil millones y hasta diciembre de 2025 las deudas ya iban en $2,5 billones, según la SuperServicios. Hoy la deuda ya supera los $3 billones.
El problema de todo esto es que el sistema eléctrico funciona como un dominó. El 48% de las deudas de la empresa era con termoeléctricas, plantas que generan energía con combustibles fósiles como el gas natural, diesel o carbón. Entonces si no les pagan, estas plantas se quedan cortas de plata para pagar los combustibles, los mantenimientos, etc; y eso afecta la generación de energía en todo el país.
Pero el problema no es solo en la Costa…
En el 2025 e inicios de 2026 hubo retrasos en el pago de subsidios de energía por parte del gobierno a las empresas comercializadoras, lo que también golpea el flujo de caja de las empresas que prestan el servicio de energía en el país.
Si quiere entender mejor qué son los subsidios y a quiénes le aplican, píllense este blog.
Aquí un mini resumen. En Colombia se subsidia una parte del recibo de la luz de la gente que vive en estratos 1, 2 y 3. Son un descuento en una parte del consumo que es de hasta el 60% pa’l estrato 1, de hasta el 50% pa’l 2 y de hasta el 15% pa’l 3.
Como los recibos llegan cada mes (y en algunos lugares cada dos meses) las empresas aplican el subsidio en las facturas y luego le hacen señas al gobierno de cuánta plata descontaron y este se encarga de pagarles.
El rollo es que según Andesco, el gremio de los servicios públicos, que las empresas del sector tengan un buen flujo financiero y no tengan tantas deudas acumuladas, ayuda a que no haya riesgo de apagones en los próximos años. Si las empresas tienen un montón de facturas por cobrar no hay quién mantenga las redes, pague el combustible ni sostenga el servicio.
3. Reglas claras para que los privados se animen a invertir
El tercer reto no es tan técnico, pero tiene mucho que ver con la confianza.
Las inversiones en ese sector son muy grandes y no se recuperan de la noche a la mañana, sino a largo plazo (hasta 40 años). Así que quienes ponen la plata, y los bancos que les prestan para hacerlo, necesitan estabilidad regulatoria para animarse a invertir.
Eso significa que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) tiene que ser técnica e independiente, sin cambiar las reglas del juego cada rato. También implica considerar todas las tecnologías pa’ generar energía, no solamente con el sol, el viento o el agua.
Según expertos, el país también necesita térmicas que puedan entregar energía cuando el clima no permita generarla con el sol o con el agua. Y es clave resolver cómo almacenar esa energía y llevarla a los hogares cuando más se necesita. Ahí ya hay algunos avances.
¿Qué ha pasado con el almacenamiento?
En junio de 2026, la CREG sacó la resolución 101-113 que regula todo el tema de las baterías a partir de tres opciones:
- Las baterías como parte de la red. Sirven como respaldo a la red nacional por si algo se daña.
- Las baterías independientes. Con esta opción las empresas comprarían energía en el mercado y la guardarían pa’ cuando esté escasa y sea más cara.
Las baterías conectadas a proyectos de energía. Lo que harían, por ejemplo, es que cuando haya sol la energía se entregue a la red y otra parte se guarde, y cuando no haya sol, se suelte lo guardado.
Pero aunque las reglas están, toca que desde el sector público se generen incentivos pa’ que los privados le metan plata a proyectos de baterías, por ejemplo, teniendo claro que la regulación va a ser estable y no la van a estar cambiando.
Pa’ entender más, píllense este contenido que hicimos sobre la nueva regulación para el almacenamiento.
La ñapa: también nos falta gas natural propio
No se puede hablar de energía sin hablar de gas. En lo que va de 2026, el 21% del gas que consume Colombia es importado. Eso encarece y hace más inestable uno de los combustibles que usan las termoeléctricas para generar energía cuando las hidroeléctricas se quedan cortas de agua durante las sequías.
Hoy ese gas se está trayendo con una planta de regasificación, la SPEC en Cartagena. Esta planta recibe barcos cargados con gas licuado (LNG) y lo convierten a gaseoso para inyectarlo a las tuberías (gasoductos). Pero como solo hay una planta que hace ese proceso, se ha quedado corta pa’ mover el gas importado en el país.
Por eso uno de los retos en estos años es ampliar la capacidad de importación de gas natural con más plantas regasificadoras y retomar la exploración de nuevos campos de gas nacionales. Al 2026, hay al menos 7 proyectos de estas plantas andando pero aún dependen de permisos, licencias ambientales e inversión para lograrlo.
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Descubra más consejos para ahorrar energía en nuestro blog.
- Este blog hace parte de una alianza pedagógica con la pipol de Celsia energía.
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