*Este contenido de Vivienda para la pipol es en colaboración con la Facultad de Arquitectura y Diseño de Los Andes, basados en las investigaciones de los profes Catalina Mahé y Jaime Gómez.
¿Por qué nuestros papás a los 30 ya tenían casa, carro, familia y yo tengo que echarle agua al shampoo?
Comprar casa dejó de ser el sueño de mucha gente joven, no por pereza o falta de disciplina o proyección, sino porque sus empleos y los salarios que reciben no son tan estables como pasaba en la época de las mamás, papás o abuelitos.
Esa inestabilidad laboral y salarial tiene que ver con que ahora se contrata mucho más por prestación de servicios y ha modificado el chip de la gente. Entoncs ahora la pipol joven prioriza más gastar plata en experiencias (como viajes y conciertos), en vez de cosas que pueden ser difíciles de pagar en el tiempo como un terreno o una caja de fósforos (viviendas pequeñas).
Y sin estabilidad, es muy difícil pensar en un futuro, no quiere decir que no se pueda ahorrar o planear la compra de una vivienda, sí se puede, pero es más difícil. Si la gente joven no tiene buenos empleos o tiene períodos grandes de desempleo, se complica planear más allá de un año.
Además, para los bancos es más difícil confiar en su capacidad de pago y soltarles un crédito de vivienda. Y ahora, como hay más gente viviendo o queriendo vivir en las ciudades, la tierra es más apetecida y eso hace que las viviendas sean más costosas y pequeñas.
Por ejemplo, en las ciudades (de más de 1 millón de personas) las viviendas de interés social (VIS) ahora son más caras y pequeñas. Desde 2019 su precio máximo subió a 150 salarios mínimos (antes era de 135) y a veces no superan los 40 metros cuadrados.
Encima, en Colombia han cambiado los subsidios que ayudaban a comprar casa. Aunque hay ayudas para la gente joven como Generación FNA del Fondo Nacional de Ahorro o el Subsidio Familiar de Vivienda para familias pobres o vulnerables, opciones como Mi Casa Ya que subsidiaban la cuota inicial desaparecerá en 2026.