Directrices editoriales de Economía para la pipol
Estos son los compromisos editoriales, éticos y de transparencia de nuestro medio.
Autoras: María Camila González, Valerie Cifuentes
26 de mayo de 2025
Nuestra misión
Economía para la pipol ejerce un periodismo de calidad y reconoce que la información útil y, sobre todo, fiable desempeña un papel crucial para la sociedad.
Nuestro objetivo es presentar las noticias e informar al público en lenguaje sencillo con el fin de democratizar el acceso a la información económica, financiera y de negocios. Al hacerlo, nos esforzamos por respetar las libertades que surgen de la democracia, los derechos humanos y la pluralidad de opiniones.
Reconocemos que este poder nos exige actuar de manera responsable, y buscamos garantizar que nuestras periodistas se conduzcan con profesionalidad, mientras protegemos sus posibilidades de investigar y comunicar con libertad.
En la actualidad los algoritmos de las redes sociales suelen segmentar audiencias y contenidos con el fin de que que sea más fácil confirmar sesgos de distintos tipos (ideológicos, de género, raciales, etc), pero en Economía para la pipol combatimos estos sesgos mostrando siempre las dos caras de la moneda en nuestros contenidos para que sea la gente quien se haga una opinión informada con los pros y los contras.
No nos interesa hacer contenidos sesgados, que amplíen brechas de desinformación y de desigualdad, sino construir audiencias críticas y que conozcan de la economía para que puedan tomar decisiones informadas, entender los debates nacionales e internacionales y que en ese ejercicio, de ser necesario tengan el poder en sus manos para exigir sus derechos.
Tenemos cuatro grandes líneas en las cuales enfocamos nuestros contenidos: desigualdad (incluye brechas de género, de pobreza, climáticas, etc), política fiscal, geopolítica y finanzas personales. Nuestro interés es siempre buscar un enfoque distinto, novedoso, de las noticias diarias que salen para acercar esta información a la gente.
Somos fieles creyentes de que de nada sirve tener datos públicos, si no hay quién ayude a comprenderlos contrastando fuentes e investigando cómo esto puede tener impacto en la gente. Economía para la pipol es un espacio seguro para todas las personas.
Como sabemos que tener acceso a internet o a la energía eléctrica es un privilegio que no muchas personas tienen en países tan desiguales como América Latina, parte de nuestra misión es trascender del mundo de las redes sociales y la página web a otros espacios a través de un libro que lanzamos con Penguin Random House en abril de 2025 “Economía para la pipol: un manual tranqui para manejar el dinero” y, también, a través de charlas, conferencias, talleres, entre otros.
Directrices editoriales
El objetivo de estas directrices editoriales es proteger y promover la confianza de nuestra audiencia, y cuidar la integridad de Economía para la pipol y su labor periodística, independientemente del formato en que publique.
Estas directrices conforman una herramienta práctica para nuestro personal y refuerzan nuestro compromiso con los principios fundamentales del periodismo: exactitud y comunicación basada en hechos; imparcialidad y ecuanimidad; humanidad y respeto por los demás; independencia editorial; y rendición de cuentas por medio de la transparencia.
Las directrices plasman nuestras expectativas en cuanto a la conducta de nuestro personal, de la gente que contratemos en la modalidad freelance y de cada persona que aporte al contenido editorial. Cubren tres áreas: gestión y práctica general de la sala de redacción, reglas editoriales básicas y conflictos de intereses.
Las directrices se aplican a todo el personal de acuerdo con la estructura de gestión de la organización. El personal jerárquico y la jefe de redacción son las personas encargadas de monitorearla.
Su objetivo es que el público las pueda comprender fácilmente y que se apliquen a todas las actividades de producción, de creación de contenido y de recopilación de noticias por las cuales la editors de Economía para la pipol sea responsable.
Con esto en mente, la empresa está elaborando, o ya ha elaborado, directrices de verificación para manejar el contenido creado por usuarios en línea y demás información recibida por parte del público en general.
Al aplicar estas directrices, Economía para la pipol consagra su actividad periodística al interés público y al derecho de las personas de acceder a información pública.
El interés público incluye, entre otros elementos, los siguientes:
- Revelar o debatir temas como la incompetencia, la mala praxis o la conducta poco ética en la vida pública.
- Corregir información incorrecta cuando una persona o una organización haya engañado al público sobre un tema de importancia pública.
- Revelar que una persona o una organización puede no estar cumpliendo con sus obligaciones legales.
- La administración adecuada del gobierno en todos los niveles de la sociedad.
- La administración abierta, imparcial y eficaz de la justicia.
- La seguridad y la salud pública.
- La seguridad nacional.
- La prevención y la detección del delito.
- El desarrollo económico, educativo y social de la sociedad.
- El debate o análisis de obras artísticas o culturales.
En defensa de estos intereses comunes, Economía para la pipol se compromete con lo siguiente:
- La independencia editorial y la responsabilidad de delimitar y distinguir claramente toda forma de publicidad, contenido patrocinado u otros productos editoriales comerciales del material editorial producido en línea con los principios fundamentales del periodismo.
- La prohibición de todo contenido, sea editorial o generado por el público, que incluya difamación, discursos de odio, invasiones a la privacidad o violencia.
Estas directrices pueden formar parte del contrato de trabajo de nuestras periodistas, y también pueden incluirse en procedimientos disciplinarios, promocionales o de reclutamiento de los directivos editoriales o de las periodistas.
Al respetar nuestras directrices y los principios fundamentales del periodismo, las periodistas que trabajan para Economía para la pipol protegen la independencia, el estatus y la reputación de ellas mismas y de sus colegas.
Es importante que la gente profesional contratada en modalidad freelance por la empresa también respete estas directrices cuando trabajen para ella.
- Pautas generales
a) Aportes anónimos
Por ahora, los contenidos de Economía para la pipol se publican de forma anónima en redes sociales, pero en nuestra página web sí sale el nombre de la persona que escribió el contenido periodístico. Esto se debe a que hoy en día las caras visibles de la pipol son Camila González y Valerie Cifuentes, las dos directoras y cofundadoras del medio de comunicación digital.
Sin embargo, esto cambiará en un futuro cercano cuando las dos directoras dejen de aparecer en todos los contenidos dándole la oportunidad a sus periodistas de ser visibles en los contenidos de redes sociales, en línea con el plan de crecimiento de Economía para la pipol como medio de comunicación digital.
b) Pagos por material editorial
No pagamos por obtener contenido noticioso. La editora responsable o la persona que este designe tienen que aprobar toda rara excepción.
El personal siempre debería conversar con el editor responsable de antemano o aclarar la política con la alta gerencia si tiene dudas respecto de pagos que podrían ser inadecuados y, si se solicitan o se efectúan esos pagos, debería informar de ello al editor en jefe de las circunstancias lo antes posible.
c) Profesionales contratados en modalidad freelance:
Economía para la pipol se adhiere a buenas prácticas de contratación, que incluyen el tratamiento justo de la gente contratada en modalidad freelance. Las editoras deberían hacer referencia a las buenas prácticas cuando contraten a nuevos colaboradores. (Véase, por ejemplo
http://www.guardian.co.uk/info/guardian-news-media-freelance-charter).
d) Confidencialidad:
Las editoras responsables y las jefes de departamento que tengan acceso a datos personales relacionados con otros miembros del personal tienen que tratar esa información como confidencial y no revelarla a nadie, excepto cuando deban hacerlo para cumplir con responsabilidades formales.
e) Derechos de autor:
Las periodistas no deberían usar contenido de fuentes no autorizadas de terceros, ya sean imágenes, textos u otro material, sin obtener los permisos necesarios. No obstante, el uso de material protegido por derechos de autor que esté disponible para la publicación de críticas, noticias y opiniones es aceptable y suele estar permitido moral y legalmente.
Existen unas cuantas situaciones legales en las que puede que no sea necesario obtener permiso, pero las periodistas tienen que consultarlo con las editoras responsables de las imágenes o con el Departamento de Asuntos Legales antes de usar material sin permiso.
Las periodistas deberían familiarizarse en especial con las normas sobre derechos y sobre el uso de contenido de sitios web públicos.
f) Errores:
De acuerdo con nuestra política, nos comprometemos a corregir cualquier error significativo lo antes posible. Las periodistas tienen el deber de colaborar de forma sincera y abierta con la editora responsable y con las directivas, y de informarles de la existencia de errores. Todas las quejas deberían registrarse y llevarse a la atención de la editora responsable. El proceso de presentación y tratamiento de quejas debería darse a conocer al público.
g) Asuntos legales:
Las leyes sobre difamación y desacato son complejas, y están en constante cambio. Las consecuencias de una demanda judicial pueden ser costosas y dañar nuestra reputación.
Por eso, el personal debería:
- Familiarizarse con las disposiciones legales actuales y buscar más información si tienen dudas sobre algunos de sus aspectos.
- Consultar a nuestro equipo experto legal sobre dudas concretas sobre una noticia.
- Informarse sobre las condiciones legales nacionales y los casos activos que sean relevantes para su trabajo.
h) Privacidad:
Nos comprometemos a respetar la privacidad de las personas. Una buena parte del periodismo puede ser intrusivo per se, pero siempre deberíamos evitar invadir la privacidad de las personas innecesariamente. En ocasiones, cuando existe un claro interés público, las periodistas pueden tener que sacrificar la protección de la privacidad.
Siempre que entren en juego cuestiones de privacidad, resultan esenciales la proporcionalidad y el análisis previo adecuado. La intromisión tiene que estar justificada por la gravedad de la noticia y por el bien común que puede promoverse a partir de la publicación. Cuando sea posible, debería estar autorizada por una persona directiva.
De la misma manera, los fundamentos de una investigación tienen que ser sólidos; no llevamos a cabo procesos especulativos a menos de que el tema, la sospecha y las posibilidades de éxito sean consistentes.
También se debería proceder con precaución cuando se informen y publiquen detalles identificatorios, como domicilios, que puedan dar lugar a que otras personas invadan la privacidad o la seguridad de los protagonistas de la cobertura periodística.
i) Diálogo con el público:
Nuestra relación más importante es la que tenemos con nuestra audiencia. Se debe proceder con respeto siempre que se produzca un intercambio en persona, por teléfono, por carta o por correo electrónico.
La empresa reconoce que la comunicación en línea, por ejemplo, en blogs y redes sociales, puede ser más informal, breve y, en el marco de un debate, confrontativa; sin embargo, las periodistas deberían prestar atención a las directrices sobre blogs y redes sociales.
Al usar redes sociales, las periodistas que tengan un vínculo conocido con la empresa no deberían hacer declaraciones públicas que puedan poner en riesgo la integridad de la empresa o cuestionar su propia independencia periodística, ni que contradigan el espíritu de profesionalidad plasmado en estas directrices.
2. Reglas editoriales:
a) Exactitud y verificación
La confianza en la exactitud, la autenticidad y la fiabilidad de nuestra información es fundamental. Las comunicaciones digitales presentan desafíos especiales, e insistimos en que se corroboren los datos en fuentes fiables.
Las periodistas deberían informar el nivel de verificación que han podido alcanzar e incluir una aclaración cuando no hayan podido verificar los datos de forma independiente.
No informamos como un hecho aquella información que no podamos verificar (por ejemplo, “Una estudiante que afirma haber presenciado la manifestación”, no “Una estudiante que ha presenciado la manifestación”).
Cuando corresponda, estamos dispuestas a explicar a nuestra audiencia qué medio se ha utilizado para realizar entrevistas y cómo hemos verificado la información. Procurar que las fuentes sean satisfactorias es responsabilidad de editores, periodistas y corresponsales, y las editoras de las salas de redacción deberían tener la facultad de cuestionar la fiabilidad de la información.
b) Atribución y citas anónimas
Por lo general, la gente es más honesta si puede mantenerse en el anonimato, y las citas no atribuidas pueden ayudar a la audiencia a comprender mejor un tema. No obstante, el uso indiscriminado de fuentes anónimas puede usarse para promover estrechos intereses políticos, comerciales o de otro tipo de manera subrepticia.
Pueden existir circunstancias excepcionales en las que puedan usarse citas peyorativas anónimas, pero solo tras haber consultado a la editora en jefe responsable.
En ausencia de una autorización específica, deberíamos parafrasear las citas peyorativas anónimas. Nos esforzamos por ser honestas acerca de nuestras fuentes, aunque no podemos mencionarlas.
c) Fuentes de información
Se les puede prometer confidencialidad a las fuentes que brinden información y que se pongan en peligro por hacerlo. Se las debería proteger cueste lo que cueste. No obstante, cuando sea posible, se deberían identificar las fuentes de información con la mayor especificidad posible.
El personal no debe reproducir material de otras personas sin atribuirlo, salvo en circunstancias excepcionales —por ejemplo, cuando se tenga que proteger a la fuente— y, en ese caso, con el permiso de la editora en jefe responsable.
Se debe dar crédito a la fuente de material publicado que se obtenga de otra organización, incluidas aquellas citas extraídas de otros artículos de prensa.
Las firmas sólo deberían incluirse en material que haya sido elaborado mayormente por la periodista mencionada. Si un artículo contiene una gran cantidad de texto producido por una agencia de noticias, entonces también se debería dar crédito a dicha agencia.
d) Aprobación previa de textos:
Como regla general, las personas entrevistadas u otras relacionadas no deberían tener derecho a aprobar los textos antes de su publicación. En determinadas circunstancias, podemos permitir que se tenga acceso a los textos o a las citas en pro de la exactitud, pero no tenemos obligación alguna de alterarlos.
Se debería evitar ofrecer la aprobación previa de textos como método para conseguir entrevistas o colaboraciones.
e) Noticias que involucren a menores de edad:
Se debería actuar con especial precaución cuando se trate con niños y niñas (menores de 16 años, aunque en el derecho internacional los derechos del niño protegen a personas menores de 18 años).
No se les deberían formular preguntas que superen sus conocimientos o su capacidad de responder.
Se debe informar a la editora responsable cuando se fotografíe o se entreviste a menores sin el consentimiento de un adulto responsable o de uno de sus progenitores.
Se tiene que solicitar su consentimiento para publicar cuando se pueda determinar razonablemente que el menor puede tomar una decisión informada.
Las periodistas no deberían invadir significativamente la vida privada de los menores sin su consentimiento y comprensión. Si esto sucede, tiene que acompañarse de una sólida justificación relacionada con el bien común.
Teniendo en cuenta la permanencia del material en línea, las editoras deberían considerar la posibilidad de ocultar la identidad de los menores para protegerlos de humillaciones o de daños a medida que crezcan.
f) Citas directas:
Las periodistas y editoras nunca deberían modificar las citas directas para alterar su contexto o significado, aunque puedan necesitar mínimas modificaciones para que resulten más claras.
Las citas que incluyan falsedades se deberían complementar con texto adicional, en especial cuando se las utilice en titulares o en fragmentos en redes sociales.
g) Promociones:
Las periodistas no deberían aceptar la promoción de intereses económicos de posibles entrevistados o colaboradores, o de sus patrocinadores, mediante artículos, fotografías o notas al pie como forma de asegurarse acceso a estos. Debería incluir información promocional sobre un tema solo cuando exista un interés o una ayuda genuina hacia la audiencia.
h) Trato justo y uso del idioma:
Buscamos informar de manera inclusiva y justa, dándoles voz a personas o grupos que sean blanco de críticas. Cuanto más graves sean las críticas o las acusaciones de las que informemos, mayor será nuestra obligación de permitir que la parte incriminada responda.
Este derecho de réplica debería concederse a personas y a grupos, entre ellos, a minorías, cuando se realicen críticas generales.
Nuestras periodistas y editoras respetan a su audiencia, y no deberíamos usar despreocupadamente palabras que puedan ofenderles. Los insultos, por ejemplo, solo deberían usarse cuando sea absolutamente necesario para transmitir los hechos de un artículo o para describir a un personaje y, en esos casos, irán entre comillas.
Evitamos usar estas palabras en titulares o resaltarlas. La imparcialidad no hace referencia a la “falsa” equivalencia de todos los puntos de vista. Cuando las pruebas científicas o de otro tipo respalden determinada conclusión más allá de toda duda razonable, no se deberían presentar otras opiniones como alternativas viables.
i) Duelo:
Se debería tratar a las personas con sensibilidad al informar en momentos de duelo o traumas.
j) Fotografías, vídeos e imágenes:
No alteramos imágenes o distorsionamos material audiovisual para difamar a un personaje. Si hay alguna imagen o fotografía modificada, se hace con el fin de adaptarlas a la esencia de comunicación audiovisual de Economía para la pipol, siempre, partiendo desde el respeto.
k) Etnia:
Por lo general, no publicamos el origen étnico ni la religión de una persona, a menos de que esa información sea pertinente para la noticia. No informamos del color de piel de las personas sospechosas de un delito, a menos de que su origen étnico forme parte de una descripción que sirva para identificarles o resulte importante para la noticia (por ejemplo, en el caso de un delito de odio).
l) Engaños:
Las periodistas deberían ser sinceras e identificarse como empleadas de la empresa cuando trabajen en una noticia. Pueden existir instancias que impliquen noticias de un interés público excepcional donde esto no se aplique, pero, de ser así, se requiere la aprobación de la editora responsable. Esto concierne a todo lo que publiquemos, incluidos datos obtenidos por artificios de terceros. (Véase la sección “Privacidad” más atrás).
m) Autolesiones:
Se solicita a las periodistas que sean precavidas al informar sobre autolesiones, en particular, casos de suicidio. Quienes acaban con su propia vida suelen estar más perturbados que quienes se provocan formas menos extremas de autolesión, pero en todos los casos es importante no dar a conocer la información de forma tal que se puedan fomentar estas acciones o que pueda verse comprometida la privacidad de otras personas involucradas, como familiares cercanos.
Esto debería tenerse en cuenta al presentar casos de autolesión, incluido el uso de imágenes, y al describirlos.
Cuando corresponda, debería facilitarse el número de teléfono de una línea de ayuda e información general sobre la prevención de suicidios y grupos de apoyo. Por ejemplo, en el Reino Unido, se puede contactar a los Samaritanos al 116 123 y, en los Estados Unidos, la Línea Nacional de Prevención de Suicidios es el 1-800-273-8255. Pueden consultarse otras líneas de ayuda a suicidas en www.befrienders.org.
3. Conflictos de intereses
Economía para la pipol valora su reputación como medio independiente e íntegro. Está claro que las periodistas tienen una vida, intereses, pasatiempos, convicciones y creencias fuera del trabajo.
Instamos a garantizar que los intereses externos no entren en conflicto con nuestra actividad periodística ni comprometan nuestra integridad editorial.
Las siguientes directrices se refieren a todos los intereses externos existentes que, si no se declararan y salieran a la luz, harían que un lector o lectora imparcial cuestionara la independencia de nuestro trabajo editorial.
Reconocemos que la objetividad no puede aplicarse como una regla inequívoca. Por ejemplo, un columnista que manifiesta abiertamente sus opiniones puede tener más libertad que un reportero(a), de quien se espera una rigurosa objetividad con respecto a su trabajo. En caso de duda, las periodistas deberían consultar a una editora responsable o jefe.
a) Obsequios:
El personal no debería dejarse influenciar por intereses comerciales —que incluyen los intereses de publicistas— en la preparación de material para nuestro medio.
Ningún miembro de nuestro personal ni los contratados en modalidad freelance que tengan vínculos conocidos con nosotros deberían usar su puesto para recibir beneficios privados para sí mismos o terceros.
No permitimos que se entreguen pagos, obsequios ni otras regalías para socavar la exactitud, la imparcialidad o la independencia de nuestra actividad periodística.
Todo intento de propiciar un trato editorial favorable a través del ofrecimiento de obsequios o favores deberían ponerse en conocimiento de la editora. Cuando corresponda, se informará de que se han entregado pagos, regalos u otras contrapartidas ventajosas.
Los miembros del personal no deberían usar su puesto para solicitar beneficios o ventajas en actividades personales o en operaciones financieras o comerciales a los que no pueda acceder el público general.
El personal no debería usar material de papelería de la empresa en relación con temas externos ni citar una vinculación con la empresa para resolver denuncias como consumidores, obtener un servicio más rápido ni solicitar descuentos u ofertas.
Comunicaremos cuando un hotel, una aerolínea u otra empresa hayan afrontado el costo de traslado o de alojamiento de un periodista. La aceptación de un ofrecimiento de este tipo dependerá de que las gerentes editoriales tengan la libertad de asignar e informar o no de la noticia resultante.
b) Productos comerciales:
Ninguna periodista o persona contratada en modalidad freelance que tenga un vínculo principal con nosotros debería patrocinar productos comerciales, a menos de que tenga permiso expreso de la editora responsable o de la editora en jefe. No deberíamos participar en la elaboración de notas publicitarias (publirreportajes o contenido digital patrocinado).
c) Intereses externos:
Las periodistas de plantilla tienen derecho a realizar actividades fuera del trabajo (como ocupar cargos públicos o participar activamente en organizaciones, empresas o partidos políticos). Sin embargo, a veces, puede interpretarse que esto influye sobre la integridad de nuestra actividad periodística o entra en conflicto con ella.
El personal debería informar a la editora en jefe sobre cualquier interés externo, ya sea personal, filosófico o económico, que podría entrar en conflicto con su desempeño profesional o que podría percibirse de tal manera.
d) Declaración de intereses:
Las periodistas deberían declarar sus intereses cuando escriban sobre un tema con el cual tengan un vínculo significativo. Esto concierne tanto a periodistas de plantilla como a contratados en modalidad freelance. La declaración debería presentarse ante la jefe de departamento o la editora. Para proceder con total transparencia puede ser necesario publicar la declaración en la prensa gráfica y en el sitio web.
No es necesario que el vínculo sea formal para que resulte necesario declararlo. Ejercer como asesor en la preparación de un informe para una organización, por ejemplo, exigiría una declaración formal.
Algunos vínculos son obvios y pueden constituir el motivo por el cual se ha contratado a ese escritor o escritora. De ser así, se les debería mencionar al final de la contribución del escritor(a), aun cuando colabore de forma habitual.
En términos generales, una periodista no debería escribir sobre un familiar o una pareja en un artículo ni citar sus palabras, aunque esa persona sea experta en el tema en cuestión. Si, por algún motivo, se hace una excepción a esta regla, el vínculo debería quedar claro.
Las editoras contratantes deberían asegurarse de que el personal contratado en modalidad freelance conozca las reglas y también están obligados, si procede, a realizar las declaraciones necesarias.
e) Declaración de intereses corporativos
Economía para la pipol tiene/no tiene vínculos con otros medios/empresas que no son medios de comunicación.
Deberíamos procurar el reconocimiento de este vínculo en nuestros artículos. Todo aquel que redacte una noticia sobre nuestra empresa debería solicitar comentarios o confirmación de la manera habitual. El personal debería familiarizarse con las empresas y con los intereses que tenemos.
Al final de este documento, se incluye un resumen de las áreas y de las empresas con las cuales tenemos vínculos, ya sea por titularidad o participación. Se pueden consultar todos los detalles en nuestro sitio web.
f) Presentación de informes financieros:
Economía para la pipol lleva un registro de las acciones personales cuando la titularidad de dichas acciones pueda implicar un presunto conflicto de intereses.
Todos los integrantes del personal deben informar de sus acciones que no constituyan una inversión personal, como provisiones para pensiones o fideicomisos para familiares.
Deberían comunicar, asimismo, las operaciones en otras tenencias accionariales e inversiones cuando así lo consideremos debido a posibles conflictos de intereses.
Aunque es aceptable que las periodistas financieras sean titulares de acciones, no lo es que operen en el mercado de forma regular. Es sumamente importante que se lleve este registro y que toda la información esté actualizada.
Estas directrices editoriales:
- Prohíben el uso de información financiera para beneficio de sus periodistas o de personas vinculadas a ellos.
- Imponen restricciones a las periodistas respecto a informaciones sobre acciones en las cuales ellas mismas o sus familiares cercanos tengan un interés significativo sin comunicar esta situación internamente.
- Prohíben que las periodistas operen con acciones sobre las cuales hayan escrito hace poco o pretendan escribir en un futuro cercano.
- Exigen que las periodistas financieras procuren no publicar material inexacto y que distingan entre opiniones, conjeturas y hechos.
Esto tiene particular relevancia para aquellas periodistas que realicen recomendaciones de inversión a los lectores y sugieran comprar, vender o conservar acciones.
g) Compromisos externos:
La empresa acepta el derecho de las periodistas a tener una vida privada y a participar en la sociedad civil.
Sin embargo, el personal también debería informar a la editora responsable o a la editora en jefe si, en su capacidad de empleados, tienen intenciones de:
- Presentar pruebas ante un tribunal.
- Presidir foros públicos o seminarios organizados por organizadores profesionales de conferencias u organizaciones comerciales.
- Ocupar puestos laborales externos que tengan probabilidades de entrar en conflicto con sus deberes profesionales.
- Conducir foros públicos o políticos, o aparecer en plataformas.
- Presentar quejas o entregar pruebas a un ente oficial en relación con material que haya sido publicado por la empresa.
Las periodistas invitadas a presidir debates o a aparecer en paneles como representantes de la empresa no deberían aceptar pagos ni solicitarlos en tal concepto, a menos de que la preparación o la asistencia al evento implique una dedicación significativa de horas personales.
La editora responsable o la editora en jefe deberán aprobar la aceptación del pago con anticipación, prestando especial atención a otras disposiciones de estas directrices, por ejemplo, las referidas a conflictos de intereses, declaración de intereses y promoción de productos comerciales. Puede aceptarse que se cubran gastos de viaje y otros gastos relacionados dentro de lo razonable.
Por lo general, las periodistas de plantilla no deberían proporcionar asesoramiento sobre relaciones públicas, sobre todo a un público que haya pagado para asistir. Consulte a la editora en caso de duda.
h) Relaciones:
Los miembros del personal no deberían escribir, crear vídeos, tomar fotografías ni emitir opiniones sobre personas con las cuales estén casados o tengan una relación amorosa, económica o personal cercana. Los miembros del personal que se encuentren en una situación en la cual pueda surgir este tipo de conflicto deberían informar de ello al jefe de su departamento.
Nota: Cuando una periodista o editora tengan dudas sobre las implicancias éticas de su conducta en cualquier aspecto del trabajo editorial, lo cual incluye temas cubiertos por estas directrices, deberíamos solicitar el asesoramiento de la editora en jefe o de la alta dirección de Economía para la pipol. En determinados casos, podemos asesorarnos también con entes del sector o con expertos (por ejemplo, un consejo de prensa o un defensor del lector externo).
Fuentes: The Guardian, IMPRESS, Agence France Presse, Ethical Journalism Network, Washington Post, Channel 4, Ofcom
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