
Periodista de datos
Politóloga de la Universidad Nacional con énfasis en Políticas Públicas. Me gusta entender el mundo a través de los datos y compartirlo a través de historias.

¿Salvar la cultura es darle más plata en el presupuesto o es solo quitar obras del Museo Nacional? Aquí le contamos lo que ha pasado con el sector en los últimos años.
Autora: Paula Bedoya
26 de octubre de 2026
Ya que el presidente Abelardo ha estado hable que hable del sector de la cultura y eso ha generado tremendo revuelo, nos pusimos a la tarea de ver cómo ha estado el sector los últimos años.
El 15 de octubre el presidente se fue directo contra la cultura porque dijo que iniciaría una contrarrevolución cultural contra el wokismo. Aunque este término es bien controversial, suele estar asociado a ser consciente de temas sociales y políticos según el diccionario de Oxford. Pero algunos gobiernos lo han usado para dirigir ataques públicos y construir una narrativa “antiwoke” o “antiprogresismo”.
El problema no fue solo lo que dijo el presidente, sino que horas después se ordenó retirar 47 obras del Museo Nacional relacionadas con personas LGTBIQ+, la Unión Patriótica, el M-19, entre otros temas que hacen parte de la historia nacional.
Esto se suma a varias polémicas que ha tenido el sector en el último mes y medio. Por ejemplo, el nombramiento de personas sin trayectoria en el sector como Paola Holguín en el Ministerio de Cultura y Julia Daza en la dirección de la Biblioteca Nacional.
Además, los premios y reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos, que llevaba 27 años entregándose, se suspendieron un día antes de anunciar a la pipol ganadora. La ministra de Cultura dijo que fue por plata: que había deudas por más de $185.000 millones y que no había los cerca de $9.900 millones que costaban los premios y los jurados. Pero el expresidente Petro dijo que esa explicación es falsa.
La pregunta de fondo es: ¿cuánta plata le ponemos normalmente a la cultura y por qué es tan importante invertir en este sector? Aquí 5 puntos clave.
Entre 2017 y 2023, el sector de la cultura recibió entre el 0,13% y 0,28% del presupuesto nacional. Y aunque en 2024 hubo un salto al 0,28%, desde ese año no sube la porción de plata pública que recibe el ministerio.
Pa’ que se haga una idea, pasamos de $1,3 billones en 2024 a unos $830.000 millones en 2027, según lo aprobado en el primer debate del presupuesto de 2027, que el vice, José Manuel Restrepo, dijo que sacarán por decreto.
Según Juan Carlos Echeverri, artista colombiano que ha trabajado en el sector, la cultura siempre ha sido la cenicienta del presupuesto público nacional porque es a la que menos plata le suelen dar. Pese a eso, la industria cultural mueve un montón de plata en la economía.
Según el Informe mundial sobre políticas culturales de la UNESCO, en 2025 las industrias culturales y creativas representaron el 3,39% del PIB mundial y el 3,55% del empleo.
En Colombia, el DANE dijo que en 2025 la cultura aportó el 2,89% de la economía (del PIB), moviendo $47,8 billones y dando más de 820.000 puestos de trabajo. Y según la Secretaría Distrital de Cultura, Bogotá concentra el 61,1% de la economía cultural y creativa del país (sin contar el turismo cultural).
Además de vender obras, la cultura también tiene un peso económico por el turismo que genera. Un estudio de Jonathan Daniel Gómez, economista y profe’ de la Nacho, mostró que la gente paga por conocer cultura.
Para eso midieron cuánto estarían dispuestos a pagar residentes y visitantes por mejorar algunos aspectos del Parque Cultural del Café, en el Quindío y encontraron que los elementos culturales impulsan el turismo y el desarrollo local. Por eso, ponerles un valor en pesos sirve para justificar la inversión pública en cuidarlos.
También es importante por lo que logra hacer en la gente. Por ejemplo, en Medellín existe algo llamado la Red de Escuelas de Música, que nació cuando la ciudad era super violenta en los años 90.
Y otro estudio del economista Jonathan, comparó a jóvenes que pasaron por la red con jóvenes que no pasaron por ahí, y encontró que quienes participaron tenían menos probabilidad de verse involucrados en conflicto o violencia, tenían más probabilidad de terminar el colegio a tiempo y de seguir una carrera en artes y creatividad.
Según Paola Angulo, economista que trabajó en el sector cultural, aunque el sector cultural genera empleo, riqueza, turismo, etc, lo más interesante de la cultura es el valor que no se puede medir tan fácilmente como la memoria colectiva, la identidad, la diversidad y lo que se transmite a las futuras generaciones.
El artista Juan Carlos nos explicó que ese derecho de acceder a la cultura tiene dos partes: poder disfrutarla y poder aprender.
Lo que pasa es que producir cultura es carísimo y, si el Estado no aporta, la persona que crea tiene que pagarlo todo y solo la pipol con mucha plata podría pagar por eso. Y si eso pasa, se borra la diversidad y pluralidad que debe haber en la cultura, uno de los aspectos más importantes.
David Guarnizo, artista, especialista en fotografía y que trabajó en el área de educación del Banco de la República, nos recordó que la Constitución del 91 pide que haya una promoción y fomento del acceso a la cultura en igualdad de condiciones.
La pipol experta consultada coincide en que la cultura es lo que nos permite entendernos, vernos, representarnos y mostrarnos. Si no tenemos nada en común, ¿por qué me importaría lo que le pasa al otro? Por eso, desde que existen los Estados nación (la forma de organización política que ahorita tenemos en Colombia), la cultura ha sido lo que une a quienes están en el mismo suelo.
Antes de la Constitución del 91 estaba la del 86, y con ella había censura: contra el desnudo, contra lo que sonara revolucionario, contra la crítica. Un ejemplo de ello son artistas como Débora Arango y Feliza Bursztyn que no podían exponer sus obras con libertad, pero hoy están en las colecciones más importantes de Latinoamérica y del mundo.
Según David, una de las cosas por las que el arte colombiano es valorado afuera es por el pensamiento crítico que muestra.
Desde que Abelardo llegó al poder ha hablado de una batalla cultural, sin embargo, para el arte y la cultura nunca debería tratarse en términos de batalla sino de escuchar para entender, visibilizar y no para reprimir a otras personas por el hecho de pensar diferente.
¿Ustedes qué piensan de todo esto? Comenten y compartan, bai.

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Politóloga de la Universidad Nacional con énfasis en Políticas Públicas. Me gusta entender el mundo a través de los datos y compartirlo a través de historias.