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  • Economía

¿Bogotá sí debería ser la capital de Colombia?

Tras los recientes anuncios de Abelardo sobre descentralización, despachar desde otras regiones y poner una capital alterna, nos surgieron algunas dudas al respecto. Acá le contamos.

Autora: Valentina Ardila

31 de julio de 2026

El presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha dicho que va a gobernar desde las regiones y que quiere hacer que Barranquilla sea la capital alterna de Colombia.

Y nos surgieron un par de dudas existenciales: ¿por qué Bogotá es la capital del país? ¿Debería serlo?

Contexto.

Desde hace muchos años (literal desde el siglo XIX), Colombia debate cómo se debería repartir el poder en el país: si más centralizado en su capital y en el gobierno nacional o más centrado en las regiones y sus gobiernos. Mucha pipol dice que Colombia es un país “bogocentrista” que concentra el poder y el capital económico y que eso no es bueno para el desarrollo del país.

¿La solución de Abelardo de que Barranquilla sea capital alterna resuelve algo?

No. Según pipol experta, una nueva capital (o una alterna) no mejoraría la descentralización porque pa’ eso es clave subir las capacidades de los territorios para administrarse solos.

Es decir, pasar el poder de un lado a otro no descentraliza. Lo clave es que los municipios y departamentos puedan tener la autonomía para buscar soluciones más específicas a sus contextos y esto pasa por tener más responsabilidades y más plata.

Pero, ¿por qué Bogotá terminó siendo la capital? Hay 2 grandes razones históricas.

  1. La sabana de Bogotá era un lugar muy poblado desde antes de la Conquista. Es decir, antes de que los españoles llegaran a América, era habitado por muchos indígenas. Esto hizo que el gobierno colonial estuviera ubicado allí y que pusieran la casa de la moneda. Esto es importante porque lo hacía un centro económico, ya que se producían las monedas de oro (como el dólar de los 1600s).

  2. Bogotá era clave pa’l comercio en la Colonia. Porque, según el historiador y profesor James Torres, desde el siglo XVI Bogotá era el pegamento entre dos partes del territorio: el occidente rico en minas y oro, pero con tierras menos fértiles pa’ cultivar comida (como los actuales departamentos de Antioquia y Chocó) y el oriente, que producía alimentos (como los actuales departamentos de Boyacá y Santander). Entonces de allí salía la comida para los de occidente.

¿Cuál es la pelea de descentralizar o centralizar el poder en Colombia?

El rollo tiene que ver con cómo se reparte el poder y durante el siglo XIX y XX se hicieron varios experimentos de cómo organizarnos como país.

El experimento más radical de descentralización fue en los Estados Unidos de Colombia (1863-1886) que fue un país federal. Es decir, en vez de departamentos teníamos estados que tenían su propia constitución y ejército y el gobierno central era muy débil. Pero por muchos problemas de funcionamiento y después de una guerra civil, el país se volvió a estructurar en la Constitución de 1886, que centralizaba muchísimo poder en Bogotá.

Por ejemplo, los alcaldes regionales y gobernadores no eran elegidos por votación popular como ahora, sino que el presidente en Bogotá los escogía. Esto tenía 3 grandes problemas: (1) que se prestaba para mucha mermelada, (2) que la gente de las regiones sentía que tenía que “mendigar” atención y recursos del gobierno nacional, y (3) que desde Bogotá no se podía saber bien qué necesitaban las regiones.

Además, durante el siglo XX, cuando Colombia empezó a crecer económicamente, el crecimiento fue en el centro. Esto acentuó una profunda inequidad entre las zonas centrales del país y las más periféricas, alejadas de Bogotá y las grandes ciudades colombianas.

¿Cómo se hizo para que las regiones tuvieran más autonomía?

Esto se fue solucionando en los 80 y 90. En el 83’ las regiones empezaron a recibir la plata de unos impuestos (licores, cigarrillos, entre otros) y en el 86’ los alcaldes y gobernadores se empezaron a elegir por voto popular (como ahora).

Y con la Constitución del 91’, Colombia le apostó a ser un país con una sola capital, pero los gobiernos locales eran elegidos popularmente y cumplían las funciones que les diera el gobierno nacional (en términos técnicos: una “república unitaria, descentralizada y con autonomía de sus entidades territoriales”).

Esto fue positivo porque fue cerrando inequidades entre centro y periferia (aunque aún quedan muchas) y porque se empezaron a hacer soluciones más específicas para cada región, no una hecha en Bogotá y para todos.

Aunque antes hubo otros mecanismos, en 2001 se creó un sistema para repartir la plata que iba del gobierno central a los regionales. Se llama Sistema General de Participaciones (o SGP) y la idea es que fuera una bolsa en la que el gobierno central iría poniendo cada vez más plata (técnicamente más porcentaje del ingresos de Colombia) para que las regiones usaran para salud, educación, agua potable y un porcentaje pequeño para otros proyectos.

Aquí está el meollo del asunto. Para mejorar los temas de descentralización (y la situación de las finanzas públicas del gobierno nacional en las que hay más gastos que ingresos) toca ponerle ojo a esto.

Pero, ¿por qué?

Su última reforma fue en 2024 (Acto Legislativo 3 de 2024), cuando Juan Fernando Cristo era ministro del Interior del gobierno Petro. El gran cambio es que para 2036 las regiones reciban más plata: el 39,5% de los ingresos de la nación (en 2025 recibieron el 30%). El lío es que si el gobierno solo pasa plata y no delega algunas de sus responsabilidades a los territorios, podría quebrarse porque seguiría desempeñando muchas funciones que también representan un gasto. Además, chocaría con los gobiernos regionales.

Pa’ solucionar esto, la reforma al SGP necesita ir acompañada de una Ley de Competencias que defina qué funciones del Estado se pueden transferir a los territorios. En teoría la reforma comenzaría a funcionar en 2027, pero si esta ley no está para entonces nos quedamos con cómo está funcionando actualmente el SGP. Es decir, se queda en un saludo a la bandera.

Este proyecto de ley se presentó en 2025 en el Congreso, pero no llegó ni al primer debate y se archivó. Entonces, Petro lo volvió a presentar el 24 de julio de 2026 ante el Senado. Aunque esto es bueno, pipol experta dice que el proyecto de ley tiene sus defectos. Según Camilo González, profesor de gestión pública en la Universidad de los Andes, los municipios aún no tienen suficiente autonomía para usar la plata y los limita a usarla en salud, educación y agua potable.

La gran crítica a esto es que alguna pipol experta dice que las regiones no tienen las capacidades para manejar esta plata y usarla en cosas que sí sirvan. Parte de las soluciones que hay para esto tienen que ver con mejorar las capacidades de manejo fiscal de los municipios y departamentos y pensar en otros mecanismos pa’ dar autonomía.

Por ejemplo, según pipol experta, pa’ aumentar la descentralización el gobierno nacional debería comenzar por ver qué gastos y responsabilidades podrían pasarse a los territorios para que estos tengan más autonomía. O podría plantearse que los gobiernos municipales recojan más impuestos propios.

Esto también impactaría las finanzas públicas porque el SGP es gran parte del presupuesto público del gobierno nacional (alrededor del 25% según el MinHacienda). Entonces si las funciones se reparten mejor, se abriría espacio en el presupuesto público.

¿Abelardo va a meterle a esto?

Más o menos. Aunque ha dicho que quiere descentralizar el gobierno, esto no se logra teniendo a Barranquilla como capital alterna o despachando desde varias ciudades (como explicamos antes).

Tendría que meterle a asegurar que la Ley de Competencias sea muy buena y que pase en el Congreso antes de que comience 2027. Según José Manuel Restrepo, vicepresidente electo, ellos quieren presentar una Ley de Competencias que desde su visión le transfiera más funciones a las regiones, lo que reduciría el tamaño del Estado y arreglaría los problemas de finanzas que tiene el país.

¿Qué fuentes usamos pa’ este contenido?

  • Andrés Urrea, experto en descentralización y finanzas públicas y docente de la Universidad Externado. Jorge Iván González, exdirector del Departamento Nacional de Planeación.

  • James Vladimir Torres, docente del departamento de Historia y Geografía de la Universidad de los Andes. Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.

  • Jasblleidy Pirazán, exdirectora del Departamento Administrativo de Planeación de Medellín y docente de administración pública de la Universidad Nacional, sede Medellín.

  • 1 podcast del Departamento Nacional de Planeación sobre la historia de la descentralización en Colombia.

  • 1 documento de trabajo del Banco de la República sobre el contexto histórico y evolución del SGP en Colombia.

  • La ley 14 de 1983.

  • Los artículos 356 y 357 de la Constitución de 1991.

  • 1 columna de opinión en La Silla Vacía sobre la ley de competencias de Camilo González, docente de gestión pública en la Universidad de los Andes.

  • 1 estudio sobre el federalismo en la historiografía política colombiana.

Sobre la autora

Valentina Ardila
Valentina Ardila

Periodista

Soy profesional en Gobierno y Asuntos Públicos con estudios complementarios en Economía de la Universidad de los Andes. Me gusta hacer análisis de datos e investigar.

  • Abelardo De la Espriella
  • Descentralización
  • SGP
  • Ley de Competencias

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