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El 8 de marzo se eligieron 285 personas que estarían en el Congreso entre 2026 y 2030, estas van a ser clave para que los proyectos de Ley que presente el próximo Gobierno avancen o se queden frenados.
Autora: Paula Bedoya
16 de marzo de 2026
Con las elecciones del 8 de marzo el Congreso quedó tan fragmentado que ningún bloque, ni izquierda, ni derecha, ni centro, tiene mayoría para pasar o frenar proyectos de ley solo, según alguna gente experta que consultamos.
Esto se la pone difícil a cualquier candidato presidencial que sí o sí tendría que llegar a hacer acuerdos en el Congreso para que le pasen sus leyes o reformas. Aquí hay que hacer un recorderis. El congreso es clave por al menos 3 cosas:
Entonces, aunque la Constitución Política dice que debe haber una separación de poderes, a un Gobierno si le conviene tener un poquito de su lado al Congreso pa’ poder sacar adelante proyectos. Se trata de una negociación con los partidos y con las personas que están en las curules.
Aunque todavía no hay resultados finales y algunos partidos podrían perder o sumar curules después del conteo más juicioso (escrutinio), el preconteo muestra algunas fuerzas clave.
El Pacto Histórico, fue el más votado de todos y alcanzó 25 puestos en el Senado de 100, en el segundo lugar está el Centro Democrático, con 17 puestos. Ambos partidos, uno de izquierda y otro de derecha, aumentaron el número de puestos que tenían vs el periodo anterior.
Después sigue el partido Liberal (13 puestos) y Conservador (10 puestos) que aunque lograron meter gente, perdieron puestos con respecto al periodo pasado.
En la Cámara de Representantes, la pipol que se elige regionalmente, el panorama es más o menos parecido. El Pacto Histórico quedó con 35 puestos, el Liberal con 28, el Centro democrático con 23 y el Conservador con 18.
Si quieren ver todos los resultados, pueden ver este tablero que hizo La Silla Vacia con todos los partidos y sus curules (además de otros datos).
No hay un consenso sobre esto. Para expertos como Andrés Mejía Vergnaud, analista político y filósofo, ningún bloque tiene mayorías absolutas y todos tendrían que ponerse de acuerdo con las personas con las que puedan coincidir políticamente y negociar con otros partidos.
En eso coincide con Alejandro Chala, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos de la Universidad Externado, que reconoce que el Pacto Histórico y el Centro Democrático quedaron con las bancadas más fuertes en el Congreso pero ninguno logra la mayoría necesaria para controlar el Senado.
Según él, aunque el Pacto Histórico tiene la mayoría de puestos en el Congreso y “en teoría” hay mucha gente de centro que podría votar parecido a la izquierda, hay una diferencia clave.
Personas de otros partidos como Ariel Ávila y Catherine Juvinao (Alianza Verde), Jennifer Pedraza (Dignidad y Compromiso), ideológicamente pueden coincidir con la izquierda, pero hay otra gente del partido Liberal, Conservador e incluso de la U que pueden votar al mejor postor (partidos bisagra), o sea, a quién les ofrezca una mejor alianza a través de puestos burocráticos, por ejemplo.
Por otro lado, Emma Sabina Franco Montoya, politóloga y Magíster en Ciencia Política, menciona que el sector de la derecha podría tener más curules si se sumaran los puestos del Centro Democrático, Salvación Nacional (el movimiento de De la Espriella), algunos de Mira, Cambio Radical, Partido Conservador e incluso de Alianza Verde.
O sea, ideológicamente, la derecha puede estar más presente, pero no son votos seguros porque no están en una misma bancada.
En términos de bancada, votos en grupo y de la posibilidad de hacer alianzas, la izquierda, representada por el Pacto Histórico, sí habría quedado fortalecida según Carlos Andrés Arias, Phd en Psicología, experto en psicología y comunicación política.
Según las encuestas Atlas, Invamer y CNC, la presidencia se definiría entre Iván Cepeda (izquierda), Paloma Valencia (derecha) y Abelardo de la Espriella (extremo derecha). Pa’ gente analista a ninguno le alcanzaría para tener mayorías en el Congreso.
Aquí puede ver cómo puntean las campañas según varias encuestas. Cada uno de esos candidatos puede tener un camino más fácil o más complejo en el Congreso.
Toda la gente experta que consultamos coincide en que la negociación va a ser fundamental los próximos cuatro años, independientemente de quién llegue a la Presidencia. Sin embargo, hay algunos matices.
Para Carlos Arias, experto en comunicación política, un gobierno de derecha como el de Paloma Valencia o Abelardo De la Espriella la tendría más difícil para armar coaliciones, sobre todo con las bancadas del Pacto Histórico. Aunque puede apelar a las negociaciones con los partidos bisagra, habría que conquistarlos.
Incluso, la llegada de 4 Senadores de Salvación Nacional (derecha) le disputaría al Centro Democrático algunos aspectos ideológicos, según Alejandro Chala. Eso marcaría una división del voto de derecha en el Congreso.
Esa fragmentación, sin embargo, no le ayudaría Abelardo a De la Espriella: no todas las personas de derecha votarían proyectos que vayan contra la Constitución o las libertades, lo que lo convertiría en el candidato con el panorama más complicado en el Congreso, según Emma Sabina Franco.
Por otro lado, Iván Cepeda partiría con ventaja: el Pacto, como bancada más grande, podría tener la presidencia del Senado y con eso definir agenda y sesiones extra. Y si repite la estrategia de Petro de negociar con el Liberal, el Verde y la U, podría sumar votos en proyectos clave, aunque estas negociaciones pueden ser riesgosas y no significa que le vayan a aprobar todo.
Decir si un Congreso es bueno o malo es difícil. Sobre todo, porque desde su origen es un espacio de representación en el que deben caber tantas ideas como las que caben en un país entero.
Para Alejandro Chala, el próximo Congreso, además de fragmentado será uno más político e ideológico porque, a diferencia de otras elecciones en las que la participación fue más baja y respondía casi que a los votos que lograban mover redes de políticos en las regiones (maquinarias), en esta hubo un voto de opinión.
Es decir, las personas votaron movidas por algo más que un tamal, un favor, o un pago, sino por las ideas y valores que las personas presentaron. Eso no quiere decir que las maquinarias hayan dejado de existir, pero han perdido terreno.
Ese voto más político puede explicar que los dos partidos más votados en el Senado sean organizaciones con banderas políticas muy claras: el Pacto Histórico (izquierda) y Centro Democrático (derecha) y esa fuerza ideológica en los próximos periodos legislativos marcará no solo una agenda de negociaciones, sino también de los puntos más relevantes de la vida política del país.
Agradecimientos especiales a:
Emma Sabina Franco Montoya, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia y Magíster en Ciencia Política, Docente de Ciencia Política en la Universidad de Medellín.
Alejandro Chala, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos de la Universidad Externado.
Carlos Andrés Arias, Phd en Psicología, experto en psicología y comunicación política.
Andrés Mejía Vergnaud, analista político y filósofo.
