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Cambio climático
Economía
No tener suficientes alimentos ni gas para cocinarlos también es una forma de pobreza y afecta a mucha gente en Colombia.
Autora: Paula Bedoya
19 de junio de 2025
Pipol, lo que comemos y cómo lo preparamos no es solo algo cultural, también tiene mucho que ver con la desigualdad, ¿por qué? Píllense este video.
Además de no tener plata, la pobreza también trae condiciones que hacen más difícil la vida diaria. Como por ejemplo, preocuparse por no poder conseguir comida y cambiar lo que se come o comer menos (porque no hay con qué), eso se llama inseguridad alimentaria. Y 3 de cada 10 personas en Colombia la tenía en 2022, según el DANE.
Esa situa’ afecta más a la gente en zonas rurales y en casas donde las mujeres son las jefas del hogar. No tener suficientes alimentos o de calidad puede generar desnutrición, afectar el crecimiento de la pipol pequeña y el desarrollo de la vida de las personas, aumentando la desigualdad.
Y aunque hacer cualquier cosa con hambre es difícil, no se trata solo de lo que se come, también de la forma de prepararlo.
No contar con un combustible necesario (y limpio) para cocinar sin enfermarse también es una forma de pobreza. La pobreza energética se da cuando una casa no tiene la energía o menos de la que necesita pa’ funcionar y eso afecta a más de 800 millones de personas en el mundo, según la ONU.
Por ejemplo, en 2023 más de 5 millones de personas en Colombia cocinaban con leña, carbón y combustibles diferentes al gas natural. Incluso, hay gente que usa la basura como combustible para cocinar.
Sí, es parte de la cultura. Pero hay que echarle un ojo pa’ que no afecte la salud.
El humo de la leña puede obstruir los pulmones y causar una enfermedad (EPOC). Además de enfermar a la pipol, este tipo de enfermedades genera costos pa’l sistema de salud (hay cálculos que hablan de más de $230.000 millones en 2004). Esos costos y enfermedades se podrían prevenir, entre otras cosas, con acceso a formas limpias pa’ cocinar.
Lo más denso es que en Colombia la mayoría de personas que no tienen gas natural viven en departamentos vulnerables como Chocó y estas enfermedades respiratorias joden la vida de la gente y su trabajo. Y eso también genera desigualdad.
Hay estudios que muestran que pasar de la leña a combustibles limpios y económicos liberaría tiempo y plata para que la gente, principalmente mujeres, viva mejor. O sea, pequeños cambios en la cocina de una casa pueden mejorar la calidad de vida de la gente.
Ahí hay varias cosas por hacer:
¿Ustedes cómo lo ven? ¿Qué más agregarían? Compartan si les parece interesante esta nota.